Componer se refiere al acto de ordenar y organizar los elementos visuales en el soporte. La idea es que la obra terminada se vea como una unidad, un todo equilibrado, como una canción.
En general, partimos de un tema y seleccionamos aquello que nos parece más interesante. Esto puede ser un elemento protagonista, foco del interés, a partir del cual se van a relacionar las demás partes.
Es importante tener en mente alguna imagen, ya sea extraída de la realidad o la imaginación. Pero también es posible que comencemos con una frase o enunciado. Podríamos decir: «un árbol triste». Esa simple frase ya nos servirá como punto de partida.
¿Qué considerar al momento de componer?
Existen algunas reglas que nos sirven como base al momento de comenzar a esbozar la imagen que vimos en nuestra mente (o frente a nosotros). Estas se basan en figuras geométricas y la forma en que nuestro cerebro percibe el espacio al mirar.
Vertical o apaisado
En general, el soporte (papel, lienzo, etc.) es un rectángulo, y hay que decidir si se usará en sentido horizontal (apaisado) o vertical. Usualmente el horizontal se usa para paisajes y el vertical para retratos, pero es una decisión de estilo sobre lo que se quiere comunicar o si se está trabajando una serie, el orden de lectura, los requerimiento de la exposición, diseño final, etc.

Punto focal
En una composición visual, así como en una novela o una película, tendremos un protagonista y algunos personajes secundarios y terciarios. El personaje o elemento principal es el que deberá llamar primero la atención de la mirada.
Regla de los tercios
El espacio -generalmente rectangular- se divide en tercios horizontales y verticales. Es decir, queda divido en 9 partes. Los cuatro puntos interiores que determinan la intersección de las líneas los llamaremos «puntos fuertes». Se recomienda que el elemento protagonista, el punto focal, quede ubicado en uno de estos puntos.

Por ejemplo, un paisaje horizontal con un árbol. Si el protagonista es el árbol lo ubicaríamos en uno de estos puntos.
Si nuestro espacio es un rostro y queremos que el protagonista sea un ojo, lo ubicamos en uno de los puntos fuertes.
Línea del horizonte
Por una cuestión de armonía y equilibrio se recomienda que la línea del horizonte quede ubicada en el tercio inferior o el superior del soporte, no en el medio. Si quiere acentuarse el cielo o dar más aire, el horizonte ha de situarse en el tercio inferior. Si se quiere menos cielo y más tierra, el horizonte se dibujará en el tercio superior.

Diagonales
El uso acertado de líneas diagonales permitirá aumentar la profundidad el espacio. Si utilizamos la regla de los tercios, las diagonales que partan desde los puntos fuertes o cualquiera de los puntos de intersección de las líneas, darán una sensación visual de profundidad.

Perspectiva lineal: Punto de fuga
Fenómeno visual en que las líneas paralelas parecen converger en un punto del horizonte. El punto de fuga es de donde convergen estas líneas. Esta disposición geométrica provoca un efecto visual en que los objetos más cercanos parecen más grandes y los lejanos (aunque sean del mismo tamaño real) parezcan más pequeños.

Por ejemplo, una carretera y sus postes. Los lados de la carretera, aunque sean paralelos, vistos a la distancia parecen unirse convergiendo en un punto y los postes van disminuyendo su tamaño al ojo del observador.
Encuadre y ángulo
El encuadre es el espacio que se ubica en la toma, «lo que se recorta», determinado por un ángulo o punta de vista. El punto de vista básico es similar a lo que vería un observador de frente. El ángulo picado es un punto de vista superior, mirando de arriba hacia abajo, que da la sensación de que los objetos parecen más pequeños. El ángulo contrapicado se ubica en un punto de vista inferior mirando hacia arriba, lo que la sensación de que los objetos parecen más grandes. La variación en los puntos de vista permite construir imágenes más innovadoras.

Planos audiovisuales
Este sistema toma sus bases en el encuadre del lenguaje del cine y la fotografía. Por ejemplo, un plano general muestra el contexto y el total del sujeto. Un primer plano muestra el rostro del sujeto hasta los hombros. Un primerísimo primer plano muestra un detalle del cuerpo, como un ojo. Plano entero encuadra al sujeto de la cabeza a los pies. El plano americano o 3/4 muestra el sujeto hasta las rodillas, etc.

Simetría y asimetría
A la hora de componer debemos equilibrar el peso visual de las masas. Esto no implica que debamos hacer composiciones simétricas (iguales en ambos lados si trazamos un eje de división), sino que logremos un orden que siendo asimétrico (para evitar la monotonía) se vea en equilibrio o armonía.

Líneas rectas y líneas curvas
Las líneas rectas verticales u horizontales tienden a dar una sensación visual de estructura y estabilidad, pero también pueden resultar más duras. En cambio, las líneas curvas dan movimiento y fluidez, más suavidad, pero menos estabilidad. El contraste de ambos tipos de líneas permitirá construir una composición equilibrada e interesante.

Regla de la mirada
Esta regla dice que el espacio que se encuentra delante del sujeto protagonista de la composición debe ser mayor que el espacio detrás de él. Esto para que no parezca que el sujeto está «saliendo» del encuadre, sino que entrando en él.

Conclusión
Estas reglas o bases te ayudarán a componer de manera más consciente una imagen. También te darán las herramientas para analizar obras o imágenes que te gustan y, desde allí, comenzar a crear sin miedo con tu propio lenguaje.